Hace más de 2.000 años los romanos introdujeron en esta zona el cultivo de la vid. Actividad continuada durante la Edad Media por las diferentes órdenes monásticas que se asentaron en la confluencia de los ríos Miño y Sil. Por ello, en la actualidad, nos encontramos con numerosas iglesias y monasterios de origen románico dignos de ser visitados. En este agreste y espectacular paisaje, caracterizado por el encajonamiento de los ríos en profundos cañones, ha surgido una de las zonas vinícolas más importantes de Galicia, bajo la denominación de origen “Ribeira Sacra”.
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